CARDIOPROTECCIÓN: UN CONJURO CONTRA LA MUERTE SÚBITA.
Del diario La Capital de Rosario. 20/11/10
Granadero Baigorria. NN se juntó con sus amigos para compartir, como lo hacía habitualmente, un partido de fútbol. Pero lo que era un momento de placer se transformó repentinamente en tragedia. De pronto, César, casado, de 24 años, sufrió una descompostura, y a pesar de que de inmediato dieron aviso a emergencias, las maniobras de reanimación no dieron resultado y el muchacho murió en la cancha.
Pocos hechos de la vida diaria, producen un impacto emocional equivalente al que la muerte súbita cardiaca, desencadena sobre la sensibilidad colectiva de la comunidad.
Definida como la muerte de causa cardiaca que ocurre dentro de la hora siguiente al inicio de los síntomas, en un individuo con o sin enfermedad cardiaca conocida, golpea con todas sus fuerzas, con una potencia que se acrecienta cuanto más joven es la víctima, cuanto más famosa, más querida, cuanto más absurdas e impensadas las circunstancias en las que acontece.
La noticia provoca asombro, incredulidad, rebeldía, dolor, tristeza y - por qué no - miedo, al acrecentar la sensación de vulnerabilidad personal en el imaginario colectivo y por presentarse en ocasiones en individuos que representan el ideal teórico de la salud, como en el caso de los atletas y deportistas de élite.
Dado que la muerte de aproximadamente el 40 % de la población ocurre como consecuencia de enfermedades cardiovasculares y que de ellas, 30 % ocurre súbitamente, 40 a 60.000 personas por año, alrededor de 170 diarias, sucumben en nuestro país ante su ominosa presentación.
Estos números son una fuente de profunda preocupación en la grey médica mundial por lo que, muchos esfuerzos de la investigación en cardiología se han orientado a la búsqueda de su solución.
A pesar de los avances en el conocimiento de la fisiopatología íntima de este dramático cuadro, la cardiología adolece aún de la incapacidad de identificar con buena relación costo/beneficio a los potenciales candidatos a sufrirlo, con la precisión necesaria como para diseñar una prevención primaria adecuada.
El manejo de la información para el propio paciente y la familia debe, por otra parte, conservar un alto nivel de discreción y manejo racional, de forma tal de evitar la enorme carga emocional que significaría para cualquier persona, sentirse predispuesta a morir súbitamente, sin que se arbitren concretas medidas de cuidado y control.
La complejidad del manejo de este verdadero desafío que involucra nada más ni nada menos que la vida de nuestros pacientes y, si somos más abarcativos, la de la población general, se incrementa en proporciones geométricas cuando se considera que el tratamiento eficaz demanda la implementación inmediata de un conjunto de medidas, y que la clave del éxito está determinada por el intervalo de tiempo que transcurre entre la instalación del cuadro y el inicio de las maniobras de reanimación por parte de un testigo entrenado, dado que esperar la llegada de un servicio de emergencias, en el escenario más optimista, consume más de 10 minutos. Si la asistencia comienza luego de este lapso, las posibilidades de sobrevida son muy escasas.
En ese contexto se ha desarrollado en el mundo, con el fin de llegar a tiempo en la mayor cantidad de casos brindando de esa forma las mayores probabilidades de éxito, el concepto de eventos y sitios con programas de desfibrilación de acceso público, denominados en lenguaje más coloquial “cardioprotegidos”.
Cardioproteger significa, en pocas palabras, prepararse desde el punto de vista de la capacitación de personal en cantidad suficiente y con una distribución tal, que garantice su presencia en caso de presentarse la urgencia, con brigadistas no necesariamente médicos, entrenados en técnicas que permiten iniciar una reanimación cardio-pulmonar efectiva precoz por parte del testigo del evento y por otra parte, dotar al sitio en cuestión de desfibriladores externos automáticos, dispositivos especialmente diseñados para su uso por parte de reanimadores legos entrenados para la tarea, que son muy sencillos de usar y capaces de detectar y tratar eléctricamente de manera automática una arritmia seria, prácticamente sin riesgo de error en su manejo.
El proyecto, Rosario Ciudad Cardioprotegida, nace hace años, con su embrión engendrado por la propia necesidad de su existencia.
Lo hace, con el impulso de la Fundación Cardio y la Sociedad de Cardiología de Rosario, donde como cardiólogos, autoatribuyéndonos la labor de tutela de la salud de nuestra comunidad, sentíamos rebeldía y una mezcla de vergüenza y culpa, cada vez que una muerte súbita, muchas veces la de una persona jóven, irrumpía en las noticias, llenándonos de impotencia.
Desde las etapas iniciales de este proyecto, supimos que no podríamos llevarlo a cabo solos y en la búsqueda de ayuda, nos sorprendimos gratamente, al recibir el apoyo irrestricto de la Fundación Villavicencio, del Grupo Norte, del Colegio de Médicos, el SIES, la propia Municipalidad de Rosario, entre otros.
Desde el inicio, por parte de la Secretaría de Salud de la Municipalidad de Rosario, todo fue planificación, apoyo, entusiasmo, generosidad,
Creamos con mucho esfuerzo económico y logístico un grupo de instructores de RCP, adquirimos maniquíes de práctica y recibimos la donación de un DEA por parte del Dr. Roberto Villavicencio con el que cardioprotegemos actualmente nuestra sede de calle Italia y los eventos científicos que organizamos dentro y fuera de la misma.
Para cristalizar este proyecto, ha hecho falta mucho trabajo, dedicación, generosidad, voluntad y coraje, atributos éstos destinados a generar recursos, aún a sabiendas de que sus resultados no redundarán en beneficio de quien los implementa, sino que serán siempre un acto de generosidad y de humanismo, lo que consideramos una muestra acabada, de compromiso con la comunidad y búsqueda de la excelencia.
Dr. Carlos Lorente
Ex Presidente de Sociedad de Cardiología de Rosario
Presidente de Fundación Cardio